La Virgen de Monte Carmelo – Leyendas Tachirenses

14/03/2024

La Virgen de Monte Carmelo – Leyendas Tachirenses

La historia de la Virgen de Monte Carmelo se enmarca en el apacible valle de Borriqueros, donde la vida transcurre entre la laboriosidad de sus habitantes y la armonía con la naturaleza. En medio de este escenario, un encuentro fortuito con una tabla tallada desencadenó una serie de sucesos que transformaron la vida de la comunidad, dando origen a una devoción que perdura hasta hoy en día.

La Virgen de Monte Carmelo

En un tranquilo valle se encuentra el pintoresco pueblo de Borriqueros, donde el clima fresco y la tierra fértil son ideales para el cultivo de café, frutas y hortalizas. Sus habitantes, trabajadores, sencillos, honrados y religiosos, viven en armonía con la naturaleza, rodeados de montañas siempre verdes y ríos cristalinos que riegan los campos.

Una tarde lluviosa y fría, Bernabé y su familia estaban ocupados trabajando en los cafetales de su finca y se preparaban para regresar a casa. A pesar de ser mudo de nacimiento, Bernabé hizo gestos a sus hermanos indicándoles que se retiraran, ya que él se encargaría de cortar la leña para el hogar. Dirigiéndose al extremo del corredor de la casa, donde guardaban los troncos, Bernabé, un joven alto y fuerte con manos anchas y callosas, comenzó su tarea. Era un hombre virtuoso y recto, leal a sus amigos y cariñoso con su familia, siempre dispuesto a ayudar a los demás.

Bernabé seleccionó algunas maderas y troncos secos y los llevó al patio para picarlos. A medida que el montón de leña crecía, pronto completaría su labor, asegurando así suficiente combustible para el fogón durante varios días. Después de un breve descanso, observó el cielo gris y notó que gruesas nubes se acercaban impulsadas por la brisa de la tarde. Pensó para sí mismo: "Debo apurarme, pronto lloverá de nuevo y la madera mojada no servirá para el fuego. Solo necesito cortar estas tablas y luego podré entrar a la casa".

Justo cuando estaba a punto de cortar una tabla, notó con sorpresa una figura en su superficie. La tomó y la examinó detenidamente, pensando: "¡Qué extraño! ¿Por qué esta imagen? No recuerdo que esta madera tuviera algo pintado". Apartándola a un lado, terminó de cortar la leña, la ató con una cuerda y la arrastró hasta la cocina. Dejó el hacha en su lugar habitual y llamó a sus hermanos por señas, mostrándoles la tabla. Todos observaron la imagen borrosa y comentaron:

– Parece la figura de una virgen.

– Es una lástima que esté tan desdibujada.

Bernabé asintió con la cabeza, limpió la tabla con un trapo y la colocó en una repisa para que todos la vieran, luego los invitó a rezar el Santo Rosario. Toda la familia rezó con fervor.

La Virgen de Monte Carmelo
La Virgen de Monte Carmelo

Desde entonces, cada vez que Bernabé salía al campo, pasaba frente a la imagen y le rezaba un Ave María o le hablaba en silencio. Al regresar de sus quehaceres, traía flores que colocaba delante de la imagen, diciendo: "Mi virgen, hoy te traigo dos orquídeas que encontré en un guamo".

Todos los días, Bernabé adornaba la imagen con flores frescas: lirios, calas, rosas, claveles y miosotis. La imagen, venerada por los Chávez, comenzó a cobrar forma y color. Poco a poco, sus contornos se definieron y los colores surgieron, como si manos expertas hubieran dado vida a la tabla.

Inspirado por su fe, Bernabé vivía pendiente de la imagen, observando con alegría cómo tomaba forma y color. Pensaba para sí mismo: "Esta es obra de Dios. Gracias, mi Virgen hermosa, por haber venido a mi hogar".

La tabla con la imagen de la Virgen pronto se hizo conocida por todos los vecinos de Borriqueros, quienes acudían a ella para rezar con fe y reverencia. En una visita pastoral, Monseñor Rafael Lasso de la Vega del arzobispado de Mérida conoció la tabla presentada por Bernabé y sus hermanos, sin reconocer la imagen.

A lo largo de los años, la devoción a la Virgen del Carmen creció en la aldea, y Tadeo, hermano de Bernabé, cuidó con esmero el valioso tesoro legado por su hermano. La devoción aumentaba día a día.

Cuarenta años más tarde, durante una visita pastoral del obispo de Mérida, Monseñor José Vicente de Unda, Tadeo le presentó la tabla y le contó la historia de la imagen. El obispo reconoció la imagen de la Virgen del Carmen y recomendó que fuera venerada con respeto y devoción.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Carmen creció aún más, y la pequeña casa de los Chávez ya no era suficiente para albergar a todos los que venían a venerarla. En una visita pastoral del obispo Monseñor Juan Hilario Bosset, Tadeo y sus amigos Pedro y Santiago le presentaron la tabla y le expresaron su deseo de levantar una capilla en honor a la Virgen del Carmen. El obispo dio su aprobación y encomendó la supervisión de la obra al Presbítero Pedro Sánchez de Táriba.

Hoy en día, la entrañable aldea de Borriqueros, rebautizada como Aldea Monte Carmelo, cuenta con una capilla donde se rinde culto a la Virgen del Carmen. Sus devotos habitantes acuden a ella para orar con fervor y devoción, en un testimonio vivo de su fe.

Fuentes:

  • Pasatiempos.wordpress
  • Leyendas del Táchira (Lolita Robles de Mora)

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