El Cuento Del Fantasma de La Ermita – Leyendas Tachirenses

08/03/2024

El Cuento Del Fantasma de La Ermita

En la ciudad, una leyenda envuelve las noches cerca de La Ermita, donde un misterioso espectro recorre las calles. Esta narración nos sumerge en los recuerdos de un testigo que, desde su ventana, presenció el enigmático paso de esta figura vestida de negro. Sus relatos revelan una experiencia sobrenatural que desafía la razón y deja una impresión imborrable en su memoria. A continuación, la Historia Del Fantasma de La Ermita.

El Fantasma de La Ermita

Recuerdo claramente aquellos días como si fueran ayer. Acabábamos de llegar a la ciudad y mis padres alquilaron una casa cerca de la Plaza Páez; desde nuestra ventana, se podía ver la plaza y la iglesia en diagonal. Mi madre, siguiendo las indicaciones de los vecinos, cerraba todas las puertas y ventanas antes de las nueve de la noche. Este hecho me llamó la atención y pregunté:

– ¿Por qué nos retiramos tan temprano?

– Porque todos los habitantes de La Ermita tienen miedo al espectro –respondió mi madre.

– ¿Qué espectro? –inquirí.

– Uno que sale todas las noches cerca de la iglesia, cruza la plaza y se dirige hacia el Pasaje Cumaná.

– ¿En serio? –pregunté incrédulo.

– Así dicen.

– ¿Y cómo es?

– No lo sé, todo lo que me han contado es que nadie se atreve a salir después de las nueve de la noche.

Esa noche, y muchas más, me acosté con la mente llena de pensamientos sobre el espectro. Estaba tan intrigado que deseaba verlo con mis propios ojos para convencerme de que no era más que una fábula para asustar a los trasnochadores.

La Historia Del Fantasma de La Ermita
La Leyenda Del Fantasma de La Ermita

En una noche de luna creciente, cuando la luz lunar iluminaba suavemente la plaza, decidí quedarme despierto hasta tarde para comprobar si los comentarios eran ciertos. Cuando todos se retiraron a dormir, me levanté lentamente y me escondí detrás de la ventana. Abrí una pequeña rendija y observé. Todo estaba en silencio y no se veía a nadie en la calle. Las campanadas de la iglesia marcaron las nueve..., las nueve y media..., las diez..., las diez y media..., y nada sucedía... Miré hacia la iglesia y la Plaza Páez, todo estaba envuelto en una suave penumbra, pero se podían distinguir algunos detalles. De repente, vi algo moviéndose, saliendo de la iglesia, cruzando en diagonal y pasando frente a mi casa. Contuve la respiración y sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. Me invadió el miedo, quise gritar pero las palabras no salían de mi boca. Con los ojos bien abiertos, vi descender una figura alta y esbelta vestida de negro, con la cabeza cubierta por un capuchón; parecía moverse como si fuera etéreo, dirigíéndose hacia la parte baja de la ciudad.

El espectro desapareció en la oscuridad y yo regresé a la cama. Tuve pesadillas y grité... Al contarle lo sucedido a mi familia a la mañana siguiente, no me creyeron...

Años después, descubrí que el espectro era un joven cura travieso que todas las noches iba a visitar a su amiga.

Fuentes:

  • Pasatiempos.wordpress
  • Leyendas del Táchira (Lolita Robles de Mora)

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